08:39 Jueves 18 Septiembre 2014
Sección Columna
Lunes 1 de Abril de 2013
¿Y por qué no actúa entonces como alcalde?
Escrito por: Gerardo García

Eran otros tiempos y eran otras decisiones; mismo conflicto, distintas lealtades y diferentes compromisos. Igual que ahora, en una temporada vacacional al límite, el duopolio del transporte público en Cancún –Autocar y Turicun- se aprovechó de una resolución judicial e incrementó la tarifa que cobran por su servicio.

 

Entonces, años atrás, Francisco Alor –que hoy sigue en una larga recuperación de su vida misma- no dudó en tomar una decisión de autoridad y, usando sus atribuciones como alcalde, detuvo a las unidades del duopolio de transporte una mañana para impedir que aplicaran un incremento de transporte. No acusó al gobierno del estado o contrató espacios mediáticos para saltarse la responsabilidad; simplemente aplicó su autoridad y detuvo unidades de transporte para rechazar la subida de tarifa.

Fue, pues, alcalde.

 

Esta Semana Mayor ha estado marcada por la intentona del duopolio de incrementar tarifas del servicio público en Cancún. Una polémica, controversia que no solo ha sido el tema que más ha influido en los medios en estos días, sino que se ha convertido igual en un elemento de confrontación política lo suficientemente fuerte, para hacerlo de interés fundamental. Sin embargo en el debate hay muchas mentiras y tantas más falsas verdades. Lo cierto es que las empresas que prestan el servicio de transporte público urbano en Cancún habían comenzado desde meses atrás el procedimiento legal para conseguir un incremento en la tarifa que prestan. Meses atrás, y ahí están los documentos que lo comprueban, pidieron al cabildo de Benito Juárez que revisaran las tarifas y se pronunciaran al respecto; no lo hicieron jamás. Las empresas transportistas, que nunca en esta historia han tenido clemencia de nada, aprovecharon el error del cabildo y con base en un amparo otorgado por la justicia federal incrementaron en un treinta y tres por ciento la tarifa el jueves santo. Un albazo llamó el cabildo sin aceptar en ningún momento su responsabilidad. De esa manera, y el duopolio aprovechándose de ello y con su tradicional marca de abuso, elevó la tarifa.

Y ardió Troya.

 

Julián Ricalde y el cabildo de Benito Juárez rechazaron el incremento de tarifas a destiempo. No lo hicieron cuando tenían que hacerlo y el duopolio –que fue tan cercano al alcalde en tiempos de campaña- aprovechó la oportunidad y se agenció el albazo. Ahí es donde entró en la negociación el gobierno del estado; por ello es que operó con el duopolio para que su incremento facultado por un juzgado federal –o sea, por la ley- fuese del cincuenta por ciento de lo que pretendían. Posterior a esa negociación, en la que el duopolio tiene todas las de ganar en tanto ganó un recurso legal que le faculta al incremento, el ayuntamiento decidió culpar del incremento al gobierno del estado. Una decisión del todo equivocada.

 

El gobierno del estado puede mediar –y debe- en un conflicto en cualquier centímetro de tierra en la entidad; pero no tiene las facultades de los municipios en asuntos como el del transporte público. Si el alcalde Julián Ricalde quiere rebotar el incremento no tiene que emprender una campaña mediática, sino ejercer actos de autoridad. Esa es su tarea ahora.

 

Si el alcalde y su cabildo pretenden rechazar el incremento al transporte, pues que utilicen sus facultades legales y no sus estrategias mediáticas. Eso sería lo válido.

 

Culpar al que ahora considera adversario político no le sirve a nadie.

 

Cuentos del cambio

 

1.- Esta temporada debe ser considerada como un parteaguas para el sector y debe, igual, ser un acicate para el crecimiento de la industria en el país. Resultará en efecto la mejor semana santa que se ha vivido y los records que se rompieron, como las quinientas cincuenta y cinco operaciones en el Aeropuerto de Cancún el sábado pasado amén de la ocupación en los principales destinos del país, debe ser un impulso para trabajar en la mejora de condiciones para que las cifras sean más positivas que lo que han sido hasta ahora. Es de destacar el crecimiento del mercado interno y de cómo es que cada vez más un mayor número de turistas nacionales se mueven a destinos que antes no consideraban. Habrá que trabajar mucho más en términos de conectividad y en la ya alargada, y tantas veces discutida, política de aviación comercial para seguir fomentando el crecimiento del que es el mayor mercado turístico, aunque no siempre el más reconocido.

 

2.- Destacado el dato de la recuperación en Cozumel de las llegadas de cruceros. Importante en tanto el decrecimiento del mercado ha sido, es una gran preocupación a nivel nacional. Si bien es una realidad que el país ha perdido competitividad en ese segmento y que las cosas no han pintado del todo bien, es un buen dato el saber que en términos reales este puerto no ha perdido mercado ante una coyuntura tan compleja como la que hoy se vive.

 

Pese a que la caída en el número de cruceristas a México ha sido brutal –un treinta y siete por ciento en el primer bimestre de este 2013- Cozumel creció en embarcaciones en ese mismo periodo en un ocho por ciento, en tanto que en número de pasajeros se incrementó casi en un veinte por ciento las llegadas.

 

Según el reporte, publicado el viernes pasado en el periódico Reforma, la mala noticia llega por los puertos del Pacífico, que en ese periodo solo recibieron 94 barcos y 156 mil 237 personas, cuando en el mismo periodo de 2010 llegaron 324 embarcaciones y 588 mil 46 cruceristas.

Otro tema de competitividad que debe ser atendido en Mazaryk.

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